Os comunico que debido a un desgraciado accidente con el carrito cortacésped de la dueña de la casa, ha fallecido una de las tortugas. Fernando se tuvo que ocupar del enterramiento. No sé si era la que se terminaba la comida de los gatos u otra de las que copulaban por la mañana frente a la puerta de JR, porque no las tenemos identificadas. Pero en cualquier caso, una gran pérdida.
jueves, 3 de julio de 2008
Trágico accidente
jueves, 26 de junio de 2008
La lucha por la supervivencia
(Voz de Rodriguez de La Fuente)
jueves, 19 de junio de 2008
La grande fête sur la plage

domingo, 15 de junio de 2008
Esquizofrenia
...Era más fácil, con mucho, cuando aún era joven y lo único que tenía que hacer era escuchar las voces. La mayoría de las veces ni siquiera eran tan malas. En aquella época solían ser tenues como ecos que se desvanecen por un valle, o como los susurros de unos niños que comparten un secreto en su cuarto de juegos, aunque cuando las cosas se ponían tensas su volumen aumentaba deprisa. Normalmente mis voces no eran demasiado exigentes. Eran más bien sugerencias, consejos, preguntas perspicaces...
En cierto sentido, las voces me hacían compañía, en especial las muchas ocasiones en que no tenía amigos...
...Y una vez allí, escuchaba mis propias voces, que solían parecer cuidar de mí y casi siempre me advertían cuando irme y esconderme. Tenían un curioso instinto de conservación, y si no les hubiese contestado en voz alta de modo tan obvio cuando era joven y aparecieron, jamás me habrían diagnosticado y recluído. Pero eso es parte de la historia, aunque no la más importante ni mucho menos. Aun así, las echo extrañamente de menos, porque ahora estoy muy solo.

Resulta muy duro, en los tiempos que vivimos, estar loco y ser de mediana edad.
O ya no estarlo, pero sólo mientras siga tomando las pastillas."
Lo que quería decir, para terminar, es que valoro y admiro el esfuerzo que hacen mis hermanos y que hacía mi madre para ayudarla a mantener ese frágil vínculo con el mundo real. Dándole el afecto que ella no sabe ni puede corresponder de la misma manera. Obligándola cada día a fabricarse unas responsabilidades y unos deberes que la hagan salir de la cama por la mañana e intentar que no vuelva a ella hasta el final del día.
Hoy quiero llamar la atención a todos sobre el apoyo que necesitan estos enfermos más allá de la medicación, y sus familias. Porque nosotros, afortunadamente, somos muchos y nos repartimos las penas bastante bien. Pero hay muchos padres y madres mayores, con hijos esquizofrénicos que no sólo tienen que lidiar con la enfermedad, sino con el vacío (si no el rechazo) de la sociedad.
Como siempre, hay gente que lo explica mucho mejor que yo en
sábado, 7 de junio de 2008
Primera semana de junio...
Aunque ahora se ha levado la sorpresa de que vivo en mitad del campo, de que no hay ningún bar en menos de cuatro kilómetros para ir a tomar un cortado, ni ninguna tienda de "todo a 100" a las que es adicta (todo a queeeeé? ¿serás antigua? Y además, la única tienda de chinos que hay en Mahón le llaman "El Corte Inglés" por lo caro que es todo!!!)
Como yo no tengo vacaciones, no hemos podido hacer muchas escapadas. Aparte de nuestro "paseo higiénico" por el puerto al anochecer...
lunes, 2 de junio de 2008
Y sigue lloviendo...
“Llueve,
Detrás de los cristales,
Llueve y llueve.
Sobre los chopos medio deshojados,
Sobre los pardos tejados,
Sobre los campos llueve…”
Serrat. Una balada de otoño.
Es desesperante. Desde el puente del 1 de mayo, hace ya un mes, no hemos tenido ni un fin de semana sin lluvia.
El año pasado por estas fechas ya me había churruscado varias veces. Vuelta y vuelta, como un chuletón, crujiente por fuera y jugosa por dentro, decía yo.
El festival de “Jazz en la Playa” de este año creo que ha tenido que ser suspendido tras varias semanas de aplazamiento. Cuando el año pasado ya estábamos bien ambientados y curtidos, como podéis ver.
viernes, 30 de mayo de 2008
Ahora recuerdo por qué me gustaba Palma
Hacía unas semanas que lo venía rumiando: necesitaba salir de esta isla, ver gente, tiendas, callejear. Estuve sopesando irme a Barcelona, también era una opción. Pero al final ganó Palma.
Y ahora he recordado por qué me gustaba tanto.
Tanto, que la primera vez que la visité, tenía unos 15 años en viaje de estudios con el instituto, al regresar a casa me preguntó mi madre "Qué te ha parecido Mallorca?" "Acojonante (no recuerdo qué tacos decía por aquél entonces): es donde iré a vivir cuando sea mayor"
Yo ya no me acordaba de esa conversación, hasta que me la contaron mucho tiempo después. Cuando las vueltas de la vida me habían llevado a instalarme en Palma, a enamorarme de su fachada marítima, del barrio del Molinar, donde íbamos a tomar cervecitas los sábados y domingos por la mañana (dependiendo de la resaca), y donde acabé comprando mi casa.
Una de las cosas que más me gustaba de mi casa en Palma era el Paseo Marítimo junto a ella. Pasear de día o de noche, caminar hasta que el ritmo de mis pasos acallaba mi mente en ebullición. El ruido de las olas, de noche y de día, en esa playa en formación. Durante lustros los temporales del invierno han ido depositando arena en lo que antes era una escollera a lo largo de unos cinco kilómetros de paseo. Mientras, en la otra parte de la isla, tienen que traerla con camiones cada primavera. Los hoteles y los turistas pierden, yo gano.

Ha pasado mucho tiempo desde que llegué a esa isla con mi Vespa, mi maleta y mi perro corriendo detrás de mí a lo largo de todo el paseo.Y supongo que volveré pronto.
